4 sencillos pasos para distinguir neuroimagen real de la pseudocientífica

Like vs Opinion

Recientemente compartimos con nuestros lectores el genial artículo de nuestro colega de Neurobollocks sobre el mal uso que se hace de la neuroimagen para ilustrar toda clase de conclusiones extraordinarias, sólo a partir de una simple reconstrucción visual de la actividad cerebral. Por ejemplo, en internet circula constantemente esta imagen con el subtítulo de “con sólo caminar 20 minutos dale un impulso creativo a tu cerebro”:

con sólo caminar 10 minutos dale un impulso creativo a tu cerebro

con sólo caminar 20 minutos dale un impulso creativo a tu cerebro

A continuación, una serie de preguntas que nuestros lectores de Actualidad Clínica en Psicología no tendrán dificultad en responder:

  • ¿Qué tipo de actividad miden las imágenes?
  • ¿Qué valores representan los colores?
  • ¿Pertenece a la misma persona la imagen de la derecha y de la izquierda?

Efectivamente, la respuesta a estas tres interrogantes es la misma: “no hay forma de saberlo”. Para cada pregunta hay múltiples consecuencias para cada interrogante. Si se trata de actividad cerebral eléctrica, ¿es una reconstrucción de voltajes, son potencias relativas, absolutas, son frecuencias? Si los colores representan “más actividad” como lo sugiere la comparativa, ¿qué tipo de actividad representa el espectro rojo? Puede ser mayor frecuencia, mayor coherencia, etc.

En pocas palabras, la imagen es tan arbitraria como su explicación y las conclusiones que de ella se sacan. Ejemplos como este inundan la red promoviendo una cultura de desinformación  y sobre todo de simplificación del funcionamiento del cerebro y su relación con los procesos cognoscitivos.

¿Cómo saber si uno está ante una verdadera explicación de actividad cerebral?

No hay mejor forma de ejemplificar el buen uso de las herramientas de neuroimagen que con un ejemplo real, cortesía del laboratorio de neurociencia del consumidor Neurmarketing. Recientemente este laboratorio investigó por qué los internautas tienen mayor facilidad para darle “like” o “me gusta” a una imagen, video o artículo, que redactar una opinión respecto al mismo. Usando este experimento indicaremos los puntos a considerar para calificar una explicación de neuroimagen como válida.

  1. Las imágenes provienen de un experimento controlado

Lo primero que debemos buscar en una imagen es algún indicio que las imágenes que se muestran corresponden a un experimento donde las variables de interés fueron controladas. En el caso de la imagen del presente artículo, contamos con dos grupos de imágenes donde se indica la instrucción que se le dio a cada grupo de participantes. Por un lado tenemos un grupo “A” al que se le mostró un estímulo y se le dijo “al final del mismo le preguntaré si le gustó”. Por el otro lado tenemos a un grupo “B” al que se le mostró el mismo estímulo pero cuya instrucción fue “al final del mismo le preguntaré su opinión”.

  1.  Se explica qué miden las imágenes y hay forma de rastrear el método de recolección

En el ejemplo de “con sólo caminar dale un impulso creativo a tu cerebro” en ningún lado se especifica de qué medición se trata, si bien uno puede suponer que es una reconstrucción de electroencefalograma EEG. En el caso de nuestra imagen de ejemplo, existe un enunciado muy claro que dice qué se ilustra y cómo se calculó: “GFP acumulado de 15 segundos de observación de estímulo audiovisual”. Si buscamos en Google nos daremos cuenta que GFP obedece a las siglas de Global Field Power, que se trata de una técnica de comparación cuantitativa entre diferentes cambios de “estado” entre diferentes sujetos a través de EEG.

  1. Cada imagen se identifica con la información relevante del sujeto al que pertenece: género, edad, antes, después, ojos abiertos, cerrados, etc.

Nuevamente, en la imagen del efecto de 20 minutos de caminata en el cerebro no hay manera de saber si ambas imágenes pertenecen al mismo sujeto, si s promedió la actividad de varios sujetos, o si se trata de dos personas distintas. En nuestra imagen vemos cómo cada reconstrucción de GFP está identificada por un número de participante, lo que nos permite saber que las seis imágenes pertenecen a seis personas diferentes y que además se puede cruzar esta información con la instrucción que se le dio a cada quien durante el experimento.

  1. La imagen debe ilustrar el cómo usar los resultados no el qué deben significar

Veamos la siguiente imagen que ha circulado en internet durante ya casi un año:

Amor vs Romance

Amor vs Romance

Siguiendo los tres pasos anteriores, esta imagen no cumple con ninguno. No sabemos en qué consiste el experimento del que salen, sabemos que son reconstrucciones de resonancia magnética funcional fMRI pero en ningún lado está señalado el modo de análisis de esta técnica. Sin embargo, lo engañoso de este ejemplo radica en sus etiquetas. En lugar de indicar la tarea que están ejecutando los participantes (una regla en cualquier estudio que trata de correlacionar procesos cognoscitivos con actividad cerebral) identifica las imágenes con las conclusiones inferidas del estudio. Esto tiene una consecuencia fatal: el observador común no tiene opción más que creer que eso es lo que significan las imágenes.

Like vs Opinion

Like vs Opinion

En la imagen del experimento de Neuromarketing, podemos ver que en ningún lado se señala siguiera la conclusión a la que se debe llegar, ya que sería irresponsable hacerlo. Un estudio de neuroimagen serio, reporta los hallazgos y establece conclusiones, no hace de las imágenes las conclusiones mismas. En este caso, el estudio de los likes vs opinión nos permite ver que la actividad cerebral ante la instrucción “diga si le gusta” es mucho más estable y comparable entre los sujetos del mismo grupo a diferencia de los participantes que recibieron la instrucción “deme su opinión”, donde podemos ver una gran diversidad de actividad GFP. ¿Que se puede concluir al respecto? Que dar “like” involucra actividad eléctrica principalmente en los centros de regulación motora, mientras que “opinar” involucra prácticamente a todas las estructuras cerebrales ya que un “like” es una acción motora, y opinar es una construcción lingüística que se forma en ese momento.

Este artículo fue promovido por la empresa Neuromarketing S.A. de C.V. en acuerdo de imparcialidad con Actualidad Clínica en Psicología.

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    Monroy-Fonseca, Cesar Andrés. "Artículo". Actualidad Clínica en Psicología. http:// actualidadclinica. wordpress.com. México. Fecha del artículo

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